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Vino y Salud
Especialmente desde la década de los años 90 venimos escuchando y leyendo que el vino, consumiéndolo moderadamente, es beneficioso para la salud pero… ¿es realmente cierto? Pues sí, cada día hay nuevas evidencias y estudios científicos que demuestran que sí (siempre que no exista contraindicación por alguna enfermedad o toma de medicación en casos concretos).
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La Dieta Mediterránea incluye este producto junto con las frutas, verduras, cereales, pescado, aceite, frutos secos y pan) como beneficioso para nuestra salud. El consumo moderado (uno o dos vasos al día) de vino en las comidas disminuye de manera significativa la mortalidad global y las enfermedades cardiovasculares -según la Asociación Americana de Cardiología- con un riesgo entre un 40% y un 50% menor de sufrir una cardiopatía isquémica. Estas enfermedades son la principal causa de mortalidad que causa anualmente más de 15 millones de muertes en todo el mundo. Sólo en España más de 100.000 personas sufren cada año un infarto de miocardio. Si a las medidas básicas de dieta equilibrada pobre en grasas y rica en la dieta mediterránea señalada, añadimos el ejercicio físico regular, evitar el estrés y el consumo en las comidas de un poco de vino tendremos un gran tanto a nuestro favor en cuanto a mejorar nuestra salud.
El vino, el buen vino y sobre todo el tinto (ya que se macera con la piel y las pepitas), posee algunas sustancias (ácidos fenólicos, flavonoides, resveratrol, etc.) que son beneficiosos para reducir el colesterol “malo”, para evitar el aglutinamiento plaquetario, y como antioxidantes celulares. En los vinos españoles, por la climatología especial que disfrutan, es más abundante la presencia de estos elementos.
PAPEL PROTECTOR CARDIOVASCULAR DEL VINO
• Muchos estudios han demostrado la reducción de factores inflamatorios en la sangre (proteína c reactiva y fibrinógeno entre otros).
• Disminución del llamado colesterol malo (LDL) que es uno de los causantes de las patologías coronarias y cardiovasculares, ya que se fija en las paredes de venas y arterias endureciéndolas y llegando a obstruirlas.
• Ha quedado demostrado que la ingesta de uno o dos vasos de vino incrementa el nivel del llamado colesterol bueno (HDL) ya que estas partículas colaborar en eliminar el LDL depositado en el organismo.
• Tiene una acción clara como antiagregante plaquetario y sobre la coagulación de la sangre (evitando por lo tanto la formación de trombos).
• Los últimos estudios certifican la relación del resveratrol presente en la piel de la uva negra con el retraso de los procesos de envejecimiento celular (prevención de enfermedades como el Alzheimer)
• Lo que ha de quedar meridianamente claro es el consumo moderado (una o dos copas como máximo) ya que la ingesta mayor puede ocasionar serias lesiones a nuestro organismo (pancreatitis, cirrosis hepática, etc.)
Enlaces de interés:
http://www.bvs.sld.cu/revistas/ali/vol16_2_02/ali07202.pd
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